El 1 de septiembre de 1979 marcó un antes y un después en la historia de Rufino. Ese día comenzó a funcionar oficialmente el servicio de sepelio de la Cooperativa Eléctrica Limitada de la ciudad. Esta iniciativa no solo implicó la incorporación de un nuevo servicio esencial dentro del ámbito cooperativo, sino que también significó la desaparición de las casas de sepelio privadas que hasta entonces operaban en la localidad.
Este cambio representó un paso importante hacia la consolidación del modelo cooperativo como prestador de servicios integrales para la comunidad, ampliando su alcance más allá de la provisión de energía eléctrica y fortaleciendo los lazos solidarios entre los vecinos.

